Miguel Ríos: "Traer el Rock & Ríos a Granada me hace más ilusión que hacerlo en cualquier otro lugar del planeta Tierra"

El artista granadino llega a la Plaza de Toros este sábado con la gira que conmemora el 40 aniversario del mejor disco en directo de la historia del rock español

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El cantante granadino Miguel Ríos en uno de sus conciertos | Foto: Gabinete
Juan Prieto
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Vuelve a Granada, vuelve a su hogar. De todos los conciertos que componen la gira del ‘Rock & Ríos’, el sábado 7 de octubre está marcado en la agenda de Miguel Ríos. Es el día en que el incombustible rockero trae a la ciudad que le vio nacer el espectáculo que conmemora el 40 aniversario del mejor disco en directo de la historia del rock español. En su tierra, Miguel Ríos se crecerá y dará lo mejor de sí mismo para ofrecer su penúltima -siempre la penúltima- actuación ante su gente. El dios del rock español ha contestado a las preguntas de GranadaDigital en esta entrevista en la que habla de la gira, de las sensaciones que le está dejando, de la evolución y la involución de Granada y de su futuro.

Pregunta (P): Otra vez en la carretera de gira, prácticamente enlazando la de ‘Un largo tiempo’ con el ‘Rock & Ríos’. ¿Cómo lo lleva? ¿Le está resultando duro a nivel físico? ¿Ilusionante a nivel artístico?

Respuesta (R): Pues sí, parece que no hay nada mejor que jubilarse para que te llueva el trabajo (risas). Lo de la gira acústica era algo que tenía muchas ganas de hacer. En mi larga vida en el oficio, nunca había tenido una experiencia tan desnuda y gratificante. Me moló mucho. Y en medio de la gira, en el Wizink con dos baterías. Si no me estalló el coco con el cambio, es que no tengo. Pero fue muy bien y sirvió de prueba para los conciertos de ahora. Es duro, muy jodido, pero la sensación explosiva de volver a cantar el mejor repertorio de mi carrera, merece todo sacrificio.

P: ¿Qué sensaciones está teniendo en el escenario con la gira? ¿Cómo la están acogiendo los espectadores?

R: El ‘Rock & Ríos’ y su correspondiente gira fueron algo más que un disco y una gira. La España y el ‘tiempo del cambio’ de calado en el que transitaron, hizo que fuera, a la vez, un fenómeno sociológico y artístico. Eso lo colocó en el inconsciente colectivo como la banda sonora de un tiempo y de un país. Y este aniversario lo he pensado como una celebración del rock español y la gente vibra y yo me entrego.

P: ¿Qué diferencia ve con respecto al público de hace 40 años?

R: Joder, ahora estamos en la metáfora que usó Alfonso Guerra de que iba a construir una España que no la reconocería ni la madre que la parió. Aquel era un país en busca de una utopía y ahora estamos en un mundo inmerso en la distopía de los neocons.

P: ¿Siguen siendo esas palmas imprescindibles para el ‘Rock & Ríos’, esa fuerza ‘gargantil’ y que ‘las neveras’ se queden en el guardarropa?

R: Son parte imprescindible de la liturgia rockera. De todas las músicas que en el mundo han sido, el rock and roll nació como un vehículo de comunicación cuasi tribal. Es un género expansivo y liberador. Pero no es una pose ni una impostura, es que, si los acordes básicos de esta música no te mueven, no te provocan la necesidad participar, bueno, no vengas.

P: Ya ha dicho en muchas ocasiones que se ha pasado de la utopía de los ochenta (lo que significaba la ilusión y la libertad tras la muerte del dictador) a la distopía actual. ¿No se vislumbra ni un ápice de esperanza?

R: Claro, yo al menos sí creo que el ser humano puede salir del embrollo de tener al planeta— nuestra casa— contra las cuerdas, de necesitar tres planetas para mantener el nivel artificial de consumo, de seguir manteniendo un reparto de la riqueza injusto y criminal. Pero solo saldremos si ponemos pie en pared y decimos no, no en mi nombre, si usamos nuestros derechos políticos para políticas racionales que paren el desarrollo insostenible. Hay esperanza, pero hay que currársela.

P: Entonces, en aquellos años, apostar por la cultura parecía obligado para avanzar como sociedad…

R: Entonces y ahora. La educación, que es la herramienta que lleva a la cultura, es imprescindible para nuestra evolución como personas. Todas las lacras que frenan nuestro desarrollo se deben a intereses creados para mantenernos en atavismos tan evidentes como el machismo, el racismo y las supersticiones culturales.

P: ¿Le hace especial ilusión traer el ‘Rock & Ríos’ a Granada?

R: ¡Más que hacerlo en cualquier otro lugar del planeta Tierra! Granada siempre ha supuesto una reválida en mi carrera. Me fui muy joven, pero tener una familia tan grande y unida como la mía, me ata a esta ciudad, de la que estoy pendiente, no importa el lugar en que me encuentre.

P: ¿Habrá también artistas invitados en el concierto de Granada, como está ocurriendo en otras ciudades? ¿Quiénes serán?

R: Sí, cómo no. He querido reproducir el ambiente de los conciertos de celebración del 40 aniversario incorporando a algunos artistas. Pero si los invitados no difunden su colaboración en el concierto, nosotros no lo hacemos. Así que prefiero no desvelar la sorpresa.

P: ¿Qué espera de este concierto y de la respuesta de la gente de su tierra?

R: A mí Granada me ha dado tanto en mi vida, que lo que me dé el sábado será bien recibido. El próximo será el octavo concierto de una gira que está transcurriendo con grandes audiencias y buenas críticas. Aquí, en casa, pasará lo mismo. Tenemos una banda explosiva y una producción digna de mi carrera.

El granadino Miguel Ríos en uno de sus conciertos | Foto: Gabinete

P: ¿Cómo ve Granada desde fuera? ¿Evoluciona o involuciona?

R: He seguido su evolución y su involución, el desarrollo de su potencia científica, cultural y artística, muy por encima de otros colectivos ciudadanos. Siempre lo digo, Granada tiene que buscar su sitio entre las ciudades con pasado glorioso y con dimensiones razonablemente humanas, pero solo con la gloria no se crece. Creo que se puede crecer desarrollando lo que ya tenemos, una Universidad muy bien posicionada y un tejido social que podría crecer alrededor de la invención y las nuevas tecnologías. Perder la sede de la IA fue un duro palo, pero por esos rubros debería ir el futuro. Granada podría ser una de esas ciudades donde se vive en sintonía con la naturaleza.

P: ¿Cómo ve el panorama de la música actual en Granada? ¿Qué le ha llamado la atención o qué le ha gustado más en los últimos tiempos?

R: Al no vivir dentro de la escena local, me entero de las cosas que me llegan por amistad y cercanía con algunas de las bandas que han abanderado la evolución de la música del siglo XXI en España y en parte de Latinoamérica. Como todo el mundo sabe, tengo mis debilidades. José Ignacio Lapido y su último disco ‘A primera sangre’ me parece tan genial como los anteriores. Lagartija Nick y su incansable búsqueda; Lori Meyer y Niños Mutantes siguen produciendo con maestría. De los novísimos sé poco, pero Carmencita Calavera me parece muy buena. Parece que los chic@s están ‘alright’!

P: ¿El rock and roll sigue siendo un ‘bumerang’? Parece difícil pensar, ahogado entre las modas actuales, que vuelva a resurgir.

R: Solo pasa lo que está de moda. El rock and roll es la música seminal de todo lo que vino detrás. En la actitud, en la técnica o en la escenografía. Cuando muera la moda actual, el rock seguirá en la habitación.

P: Acabará esta gira y nos preguntamos qué es lo siguiente que tiene en mente. En los ochenta, después del ‘Rock & Ríos’ llegó ‘El rock de una noche de verano’, llenando todos los estadios de España con Luz Casal y Leño y, después, el ‘Rock en el ruedo’ (en las plazas de toros). ¿Qué se va a sacar esta vez de la chistera?

R: En principio, intentar restaurar la avería de los achaques de los 79 años. Después, echar una mano en la Fundación que, para subsistir, necesita de mi concurso. A ver si logro devolver parte de lo que mis paisanos me han dado en mi vida y me sigo metiendo en líos por no parar. Supongo que alrededor de esa iniciativa se me ocurrirá más de una cosa. Pero ya, sin dos baterías.

P: Hace diez años publicó ‘Cosas que siempre quise contarte’, su biografía, que parecía un perfecto epílogo a su impresionante trayectoria tras el ‘Bye Bye Ríos’. Pero fueron surgiendo proyectos: ‘El gusto es nuestro 20 años’, ‘Symphonic Ríos’, la gira con The Black Betty Trío, el ‘Rock & Ríos’… A este paso, tendrá que sacar una nueva edición ampliada de sus memorias.

R: Pasé un par de años contando y, en parte, enterándome de cosas de mi propia vida que descubrí en la red y que se escaparon de mi radar cuando pasaron. Fue muy entretenido, contar sin esperar redención. Tengo más de una década por contar.

P: Hay un proyecto precioso, como es la Fundación Miguel Ríos, por el rock y la solidaridad. ¿De qué forma va a crecer esta fundación y qué atractivos tiene?

R: La Fundación nace por el interés de mi familia en preservar mi legado en el rock, sin necesidad de que palme. Creo que, a través de su desarrollo, podré usar las sinergias que surjan para ayudar en lo que se pueda a la gente que lo necesite. Mi participación estará más en la parte de la solidaridad que en la parte organizativa.

P: ¿Veremos alguna vez el museo de Miguel Ríos en Granada?

R: No sé qué se podrá hacer, pero lo que sea será interactivo y no contemplativo. O es lo que me gustaría.